Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad mental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad mental. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de diciembre de 2012

Neuroimagen y trastorno bipolar

Los jóvenes con riesgo genético de sufrir trastorno bipolar muestran una reducción en la actividad de una región cerebral relacionada con las emociones.
19.12.2012. investigacionyciencia.es


Los jóvenes con un riesgo genético de sufrir trastorno bipolar, aunque sin signos clínicos de la enfermedad, presentan una reducción en la actividad de una región cerebral relacionada con las emociones, en concreto, la circunvolución frontal inferior.
A esta conclusión han llegado en fecha reciente investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur y del Instituto Black Dog, en Sidney, mediante técnicas de neuroimagen. El trastorno bipolar se caracteriza, entre otros factores, por las fluctuaciones extremas y a menudo impredecibles del estado de ánimo y los cambios conductuales (conducta desinhibida, agresividad y depresión severa). Esta sintomatología influye de manera destacada en la vida diaria de los afectados.
Menos respuesta a las emociones
«Hemos encontrado que los jóvenes con un padre o un hermano con trastorno bipolar mostraban respuestas cerebrales reducidas ante rostros emotivos, en especial ante las cara que expresaban miedo», indica Philip Mitchell, de la Universidad de Nueva Gales del Sur y autor principal del estudio. «Sabemos que el trastorno bipolar es principalmente una enfermedad biológica con una influencia genética fuerte, pero existen desencadenantes que todavía no se han entendido», añade.
A través de imágenes por resonancia magnética funcional, los científicos observaron la actividad cerebral de 47 probandos entre los 18 y 30 años con al menos un familiar de primer grado que padecía dicha psicopatología; también de 49 sujetos de control (dentro del mismo rango de edad, pero sin una historia familiar de trastorno bipolar u otras enfermedades mentales graves). A todos ellos se les mostraron fotografías de rostros felices, temerosos o neutros (en calma). Los resultados revelaron que las personas con un riesgo genético de trastorno bipolar manifestaban una reducción de la actividad en una parte específica del cerebro que regula las respuestas emocionales: la circunvolución frontal inferior.
«Nuestros resultados muestran que el trastorno bipolar puede estar relacionado con una disfunción en la regulación emocional», indica Mitchell. Según prevén los autores, la identificación precoz de este trastorno mental podría mejorar la evolución de la enfermedad y permitiría implementar programas de intervención temprana. «Esperamos que la identificación temprana mejorará de manera relevante los resultados para las personas que van a desarrollar el trastorno, e incluso permita prevenir su aparición en algunos individuos», apunta Mitchell.
Más información en Biological Psychiatry
Fuente: Universidad de Nueva Gales del Sur / EurekaAlert!

martes, 20 de noviembre de 2012

Psicoigiene e Psicologia Istituzionale

Psicoanalisi applicata agli individui, ai gruppi e alle instituzione.
José Bleger.


Open publication - Free publishing - More igiene mentale
José Bleger è, nonostante gli anni, di sorprendente attualità. La seconda edizione italiana viene ripresentata da Ariele Psicoterapia che porta avanti la diffusione e l’attualizzazione del pensiero di questo autore. Nella prima parte J. Bleger, muovendo da un’ottica psicoanalitica, accompagna il lettore nella complessa dinamica dei gruppi e delle istituzioni come rete tra gruppi. Per il pensiero psicosocioanalitico, messo a punto da Luigi Pagliarani, è sempre stato di particolare interesse il concetto di “psicoigiene”, inteso quale ramo dell’igiene mentale costituito dall’applicazione delle conoscenze psicoanalitiche alla Polis. Ciò trova nel pensiero di Bleger un punto di riferimento imprescindibile. Nella seconda parte i testi mettono a fuoco la tecnica che sostiene il lavoro dello psicoterapeuta che incontra i pazienti, ma anche che opera nella selezione del personale o nella valutazione degli studenti o ancora in ambito associativo.

domingo, 1 de julio de 2012

"Si oyes voces y ves visiones..., ¡no estás mal de la cabeza!" - John Read


John Read, psicólogo especialista en abusos sexuales y psicosis.

26/05/2012 por Víctor M. Amela. La Vanguardia.

¿Locura... o sentido?
John Read superó el trauma psicológico de una familia disfuncional y un abuso sexual en la infancia. Sus vivencias y su curiosidad le llevaron a investigar la psique humana y a estudiar eso que llamamos locura. Read ha concluido que lo mejor es tratar amorosamente a pacientes a los que hemos etiquetado como psicóticos y esquizofrénicos. Y lo argumenta en libros como Modelos de locura o El sentido de la locura (Herder). Read me pondera el trabajo en España del doctor Jorge Tizón y su equipo de atención precoz a pacientes en riesgo de psicosis (con el patronazgo de la Fundació Llegat Roca i Pi) y me anima a visitar InterVoiceOnline.org. Este Read me ha parecido muy cuerdo.

¿Qué es la locura?
El término para definir comportamientos inusuales en el seno de una cultura.

¿La locura... es cultural?
¡Claro! Conozco a fondo la cultura maorí, y sé que en esa cultura no es síntoma de locura oír voces.

¿No?
Aprenden desde niños que eso encaja en la normalidad..., ¡y nadie se asusta! Nadie cree que uno esté loco sólo por oír voces...

Aquí sí, aquí te llevan al médico...
Allí entienden que es un ancestro que acude a ayudarte. Lo agradeces..., ¡y a otra cosa!

Pues si yo oigo voces, ¡sí me espantaré!
Porque te han enseñado que eso es estar mal de la cabeza, enfermo, y te internarán, tratarán...: vives con ese relato miedoso.

Oír voces, entonces, ¿no es patológico?
Para la especie humana, no es nada raro oír voces y ver visiones: ¡es parte de nuestra naturaleza! El 15% de la gente oye voces.

No sabía esto, explíquemelo...
Mire, el 80% de las personas mayores de 60 años que ha perdido a su pareja o a algún ser muy querido... ¡lo oirá o lo verá en algún momento durante el primer año de duelo!

¡¿Tantas personas?!
Pero preferimos no comentarlo con nadie...

¿Le ha pasado a usted?
Un buen amigo mío se mató en accidente de coche... Lo lamenté tanto... Al día siguiente se me apareció, vino a despedirse de mí...

¿Hay explicación científica?
Lo primero es aceptar el hecho sin problematizarlo, pues lo que ayuda no es saber cómo sucede, ¡sino dilucidar qué significa!

¿Y qué significa?
¡Es un mensaje a encajar en la biografía de quien lo vive! Pero el psiquiatra, en vez de escuchar al paciente..., ¡lo dopa! Debería ver cómo encaja el mensaje en su relato vital.

¿Lo llamamos locura... y es un mensaje?
Sí. El psiquiatra debe lograr, con humildad, sensibilidad y paciencia, que el paciente se convierta en autor del relato de su vida...

¿Y no lo hacen así los psiquiatras?
En España, los profesores universitarios de psiquiatría ¡cobran de la industria farmacéutica! En estas condiciones..., me daría vergüenza ser psiquiatra en España.

¿En el resto del mundo no es así?
También en Estados Unidos... Y me abochorna que dilapidemos fortunas buscando el gen de la locura, de la esquizofrenia: ¡no existe! No hay raíz biológica de la locura.

¿Dónde debemos buscar, pues?
En el propio relato del paciente, insisto. Darle drogas antipsicóticas... ¡sí es una locura!

¿Tan contraproducentes son?
Perjudican más que benefician, por lo que deberían prohibirse. ¡Acortan diez años la vida del paciente así medicado!

¿En qué casos sí benefician?
Sólo para tranquilizar al paciente durante una crisis: eso es sólo un tercio de los casos.

¿Aconsejaría a los pacientes abandonar ahora mismo los antipsicóticos?
¡Que nadie deje a solas la medicación! Es arriesgado. Dialogad con el psiquiatra y pedidle ayuda para contactar con grupos de terapias mentales sin fármacos, que los hay.

¿Cómo trata usted a sus pacientes?
Un caso: uno llevaba treinta años medicándose porque se sentía observado y espiado y quería convertirse en mujer. Me bastaron seis meses conversando con él para entrar en su lógica y ayudarle a mejorar.

¿Conclusión?
La buena calidad de la relación terapeuta-paciente es lo más curativo que hay. ¡No existe mejor medicina!

¿Algún consejo para el terapeuta?
Escucha al paciente con paciencia, sin hacerle sentir enfermo mental y sin juzgarle.

¿Alguna otra evidencia científica sobre lo que llamamos locura y su tratamiento?
En países africanos, es la propia locura la que cura: los chamanes provocan brotes psicóticos con drogas, con fines curativos...

¿Con qué resultados?
El dato científico es que dos tercios de los psicóticos se recuperan en África. Aquí sólo recuperamos a un tercio. ¡Aprendamos!

¿Qué le llevó a aprender psicología?
La necesidad de entenderme a mí mismo.

¿Qué le pasaba?
De los 11 a los 13 años fui víctima de abusos sexuales por parte del director de mi colegio. No entendía qué estaba pasando y me vengué del mundo suspendiéndolo todo...

¿Qué efectos tiene un abuso?
Si no se repara, es un trauma psíquico que puede derivar en psicosis y esquizofrenia.

¿Es muy frecuente el abuso sexual?
En Occidente, el 20% de las niñas y el 15% de los niños padecen abusos sexuales...

¿Con efectos iguales en niños y niñas?
La niña se aislará de otros niños. El niño abusará psicológicamente de otros niños.

¿Cómo debemos actuar ante un abuso?
Hay que alejar al abusador. Y preguntar al niño y escucharle. Y hacerle entender que él no ha actuado mal. Y ayudar a los progenitores inocentes. ¡Y dar mucho cariño y amor al niño! Si se hace así, se repondrá.

¿Puede pasarle algo peor a un niño?
También es muy traumático chillarle y reñirle y abroncarle continuamente..., y tanto peor cuanto más joven, porque se dañan más los reguladores neuronales del estrés.

¿Con qué consecuencias?
Tú dile al niño continuamente que es muy malo o un desastre... y será fiel a este relato, porque los niños creen íntimamente a sus padres. Y será malo y será un desastre. Y psicótico, depresivo... y eventual suicida.

domingo, 10 de junio de 2012

Una de cada dos personas con trastorno bipolar no es diagnosticada


Aparece entre los 15 y los 25 años. Es padecida por entre el 2 y el 5 por ciento de la población.

Alrededor del 49 por ciento de las personas que sufren un trastorno bipolar no está diagnosticado y el 31 por ciento de los que conocen esta enfermedad han recibido un tratamiento equivocado de depresión mayor.
Al menos así lo aseguraron varios expertos reunidos en el XI Seminario Lundbeck 'Trastorno Bipolar: El desgobierno de la mente', llevado a cabo en Ibiza (España). Además, según los especialistas presentes en el evento, el 34 por ciento de estas personas ha vivido más de 10 años con síntomas de la enfermedad antes de su diagnóstico.
Y aunque las cifras que entregaron correspondían a España, de acuerdo con los psiquiatras y neurólogos, estas pueden extrapolarse a otras latitudes y es posible que reflejen lo que pasa en países en vías de desarrollo, como Colombia.
Según el psiquiatra Antonio Carlos Toro, coordinador del programa de salud mental del Hospital San Vicente y profesor de la Universidad de Antioquia, "esta enfermedad suele aparecer entre los 15 y los 25 años y se calcula que es padecida por entre el 2 y el 5 por ciento de la población mundial; sin embargo, a nivel local la estadística puede ser menor, pero por simple falta de consulta".
Toro afirma que como este trastorno se caracteriza por dos fases -una depresiva y otra maniaca que es de euforia o exaltación- , y la primera es más común que la segunda, "eso hace que muchas veces el paciente sea tratado como un depresivo y no responda al tratamiento o recaiga porque tiene es trastorno bipolar".
De ahí, el diagnóstico equivocado. Durante el seminario en España, los expertos recordaron que cada vez hay avances más grandes e investigaciones más completas sobre el tratamiento de este trastorno, pero sigue siendo muy difícil diagnosticarlo durante las primeras etapas de la enfermedad.
En concreto, el trastorno bipolar es una enfermedad mental que, con los medios actuales, es perfectamente tratable en la mayor parte de los casos.No afecta a la inteligencia, sino a la regulación de las emociones, y sus causas son una combinación de factores genéticos y ambientales.
Asimismo, su tratamiento es farmacológico y psicoterapéutico. Según la Programa de Trastornos Bipolares del Servicio de Psiquiatría en el Hospital Universitario La Paz de Madrid (España), Consuelo de Dios, "tiende a ser crónica y recurrente, y se puede manifestar con un conjunto de diferentes síntomas psicológicos, conductuales y físicos no siempre fáciles de diagnosticar y tratar.
No obstante, muchos pacientes adecuadamente tratados pueden llevar una vida y unas relaciones normales".
Se estima que el trastorno bipolar puede disminuir la esperanza de vida entre 13 y 30 años. Y, de acuerdo con la especialista De Dios, en esta enfermedad la mortalidad está relacionada con causas no naturales como el suicidio o los accidentes, pero, más aún, con causas naturales, entre las que se cuentan problemas cardiovasculares y endocrino-metabólicos.
"Las enfermedades que con más frecuencia se presentan en el paciente con trastorno bipolar son la obesidad mórbida, la diabetes mellitus y las enfermedades cardiovasculares -le dijo a la prensa de su país tras el evento-. Además, los problemas de abuso de sustancias, incluyendo el alcohol, son mucho más frecuentes en el paciente con trastorno bipolar que en la población general, y esto también conlleva un alto riesgo de morbimortalidad". 
* Con información de www.elmundo.es

lunes, 28 de mayo de 2012

Cine24.es - Alguien voló sobre el nido del cuco

(Link ver Online Español) Cine24.es - Alguien voló sobre el nido del cuco
Randle McMurphy (Jack Nicholson), un violador de espíritu libre, que vive contracorriente, es recluido en un hospital psiquiátrico. La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden, que acabará desencadenando una guerra entre los pacientes y el personal de la clínica con la fría y severa enfermera Ratched (Louise Fletcher) a la cabeza. La suerte de cada paciente del pabellón está en juego. 
Título en Latinoamérica: "Atrapado sin salida". (FILMAFFINITY)

viernes, 18 de mayo de 2012

Espacio y Movimiento de la Locura: El péndulo de la Historia (Chile)


Por: Alfredo Roca.
Medico Psiquiatra, Universidad de Chile. Doctor en Medicina, Universidad Libre de Bruselas, Bélgica. Epidemiología. Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Profesor de la Universidad de Playa Ancha y Profesor asociado de la Universidad de Valparaíso. E-mail: aroca@upa.cl

Este artículo se referirá al espacio social de la locura y a sus movimientos, en Chile, desde la Colonia hasta el siglo XXI. Intentaremos en lo que sigue, referirnos a la psiquiatría en Chile, teniendo en cuenta el movimiento desarrollado en el tiempo largo, “la longue durée”. Esto nos permitirá observar los movimientos en la historia de la locura, en los últimos siglos. Por otra parte, abordaremos la locura desde su propio movimiento (intrínseco) en los espacios que  se le asignan. Decimos espacios, porque ellos son múltiples, pero los diferenciaremos en espacio interno, intramuros o institucional y espacio externo o extramuros.

jueves, 26 de abril de 2012

Dr. Robert Spitzer Apologizes to Gay Community for Infamous ‘Ex-Gay’ Study

Dr. Robert Spitzer Apologizes to Gay Community for Infamous ‘Ex-Gay’ Study
April 25th, 2012 by John M. Becker. Truth Wins Out.

Today, in a letter to Dr. Ken Zucker obtained exclusively by Truth Wins Out, Dr. Robert Spitzer made an unprecedented apology to the gay community — and victims of reparative therapy in particular — for his infamousnow-repudiated 2001 study that claimed some “highly motivated” homosexuals could go from gay to straight:
Several months ago I told you that because of my revised view of my 2001 study of reparative therapy changing sexual orientation, I was considering writing something that would acknowledge that I now judged the major critiques of the study as largely correct. 
After discussing my revised view of the study with Gabriel Arana, a reporter for American Prospect, and with Malcolm Ritter, an Associated Press science writer, I decided that I had to make public my current thinking about the study. Here it is. 
Basic Research Question. From the beginning it was: “can some version of reparative therapy enable individuals to change their sexual orientation from homosexual to heterosexual?” Realizing that the study design made it impossible to answer this question, I suggested that the study could be viewed as answering the question, “how do individuals undergoing reparative therapy describe changes in sexual orientation?” – a not very interesting question. 
The Fatal Flaw in the Study – There was no way to judge the credibility of subject reports of change in sexual orientation. I offered several (unconvincing) reasons why it was reasonable to assume that the subject’s reports of change were credible and not self-deception or outright lying. But the simple fact is that there was no way to determine if the subject’s accounts of change were valid. 
I believe I owe the gay community an apology for my study making unproven claims of the efficacy of reparative therapy. I also apologize to any gay person who wasted time and energy undergoing some form of reparative therapy because they believed that I had proven that reparative therapy works with some “highly motivated” individuals. 
Robert Spitzer. M.D.
Emeritus Professor of Psychiatry,
Columbia University
Zucker, to whom Spitzer’s letter is addressed, is the editor of the Archives of Sexual Behavior, the journal in which Spitzer’s study was originally published in 2001. At that time, the study was a surprise that created a media firestorm which captured the nation’s attention. Dr. Spitzer was the last person in America one would have expected to produce a study bolstering the claims of ‘ex-gay’ activists — after all, he had previously led the charge in 1972-73 to remove homosexuality from the list of mental disorders in the Diagnostic and Statistical Manual (DSM) of the American Psychiatric Association.

Earlier this month, Dr. Spitzer dealt “ex-gay” programs a fatal blow by officially renouncing his study in the American Prospect article he mentions in his letter above. That renunciation kicked out the final leg from the stool on which the proponents of ‘ex-gay’ therapy based their already shaky claims of success, or as Arana put it, removed from the ex-gay “fringe movement. . . its only shred of scientific support.”
Dr. Spitzer’s apology to the victims of “pray away the gay” therapy and the greater LGBT community marks a watershed moment in the fight against the “ex-gay” myth. We commend him for it, because not only will it solidify his legacy as a respected doctor and significant historical figure, but it will help to greatly hasten the day when the scourge that is reparative therapy is eradicated forever and LGBT people can live openly, honestly, and true to themselves.

sábado, 31 de marzo de 2012

Escuchar antes que medicar

Escuchar antes que medicar.

Revista Criterio. Mayo 2011, por Sannuti, Ángela.

En el terreno de la salud psíquica, los diagnósticos y las prácticas no escapan al enfoque dicotómico y jerárquico que moldea todas las áreas disciplinarias de la sociedad. Este enfoque convierte la tarea de diagnosticar en una forma de patologizar.“Parece que nos entendemos porque desconfiamos de las mismas cosas”.
Doris Lessing

Es curioso observar cómo, en cada época, se incorporan nuevos “diagnósticos”– patoligizantes por cierto–, en el área infantil: TGD (trastorno general del desarrollo), ADHD (déficit de atención), TOD (trastorno oposicional y desafiante), TOC (trastorno obsesivo compulsivo) y la última enunciación nosológica, TBPI (trastorno bipolar infantil). En esta marea de etiquetas y clasificaciones, ¿se escucha la voz del niño?

El que habla de la infancia y de la adolescencia siempre es y ha sido el adulto. Pero, ¿qué adulto es el que habla y enuncia? ¿El que lleva dentro de sí al niño y al adolescente que fue e integró de manera empática y constructiva la verdad de su pasado? ¿O el que representa a millones de adultos ciegos e insensibles a los sufrimientos de su propia historia infantil y, por ello, sigue negando el drama mudo y oculto de un niño sumergido en el dolor? El niño tiene un potencial inagotable. Cuando su integridad está herida, lo habitan sentimientos muy intensos: desesperación, rabia inconsolable, amarga decepción, rebelión y profunda tristeza. Presa de estos sentimientos, generalmente solo y obligado a callar, intenta encontrar una salida a sus conflictos, grita su dolor en un lenguaje cifrado que son sus síntomas. Como lo hacen los adultos. En lugar de generar procesos curativos y liberadores, se intenta encubrir estos síntomas con medicamentos o miradas condenatorias, disfrazadas de teorías. En lugar de procurar comprender el origen de la desdicha del niño y entender el idioma de los síntomas, se sofoca su voz perturbadora para un “eficiente y agitado” mundo de adultos, aplicando una estrategia de “normalización”.

En los últimos tiempos la rapidez con que fácilmente se rotula con ADHD es creciente y alarmante. Y es sabido que intervenir con psicofármacos es inequívocamente iatrogénico (enfermedad causada por los médicos, tratamientos o medicamentos). Es una clara señal de una sociedad adormecida y alienada en su sensibilidad. Se fuerza a los niños a seguir las mismas vías fallidas de los adultos: en lugar de hallar el coraje de sentir su dolor y acceder a la liberación interior, se busca ahogar ese dolor con pastillas.

Los laboratorios, por razones obviamente mercantiles, imponen los psicofármacos como la solución excluyente. Y muchos profesionales, padres y docentes en pos de sus anhelos de “rápidas soluciones” ante el conflicto, la frustración y el rechazo que provoca un “niño-problema”, avalan con su complicidad esta ceguera emocional y letal1. Un niño desatento no tiene déficit de atención sino de interés y motivación. En realidad, el déficit de atención está en los adultos, que no logran darle el tiempo y la entrega necesarios para captar sus verdaderas necesidades.

Un niño necesita presencia y compañía empática por parte de su entorno afectivo; sentirse captado, comprendido y acompañado en su camino de crecimiento. El sosiego, la alegría y la espontaneidad vital son emociones propias de la niñez, muchas veces arrebatadas por la infelicidad y el desasosiego del mundo adulto.

La ansiedad y la dispersión del chico señalan la desconexión afectiva con que viven los adultos que tendrían que sostenerlo, contenerlo y guiarlo. Los niños siempre son el espejo más fiel de cómo viven los mayores. ¿Por qué la mayoría de los adultos se niega a reconocerse en ese espejo? No es difícil comprender esta dinámica, pero en general  muchos no están dispuestos a hacerlo porque niegan la realidad emocional de su sufrimiento; el propio miedo se los impide. Muchos padres, educadores y especialistas siguen hablando desde la perspectiva del adulto incapaz de soportar al niño que fueron,
ni mucho menos amarlo.

La tragedia de este enfoque y su práctica tradicional y autoritaria –el paradigma de la salud mental sustenta este funcionamiento–, tiene graves consecuencias: un niño tratado de esta manera crece creyendo que él mismo es el verdadero origen de su malestar, y por ello se siente culpable durante toda su vida 2.
Un verdadero trabajo terapéutico debería posibilitar un cambio de perspectiva y de estos patrones de pensamiento, tan arraigados en profesionales y pacientes.

El miedo a la verdad


El trastorno oposicional y desafiante (TOD) junto con el trastorno bipolar infantil (TBI) constituyen la nueva y peligrosa invención de esta “inquisición” ejercida en nombre de la “biblia” de la salud mental. Todo lo que un niño experimenta y logra exteriorizar a través de sus síntomas tiene un origen real: son reacciones a la falta de atención, a los malos tratos y a la carencia de una comunicación nutricia y auténtica y de un lazo apropiado y seguro con quienes deberían ser sus protectores. No son niños que se rebelan sin sentido sino que sufren sin que se les permita saber realmente qué sienten, qué perciben del mundo que los rodea, qué quieren, qué necesitan y por qué. ¿Cómo se puede ayudar a estos niños si se cree que su sufrimiento está determinado por la genética o es una grave distorsión que hay que erradicar? Se les suministran psicofármacos para silenciar los síntomas, adormeciendo la capacidad de sentir y averiguar su propia verdad; o bien, se los somete a terapias “educativas” para adaptar y normalizar sus conductas.

Si permanecemos estancados en estos conceptos tradicionales no aprenderemos de los hechos que se nos ofrecen sin cesar y hoy contamos con el conocimiento necesario para ayudar al niño a aprender a poner en palabras su dolor y darse cuenta de que su sufrimiento es legítimo y que necesita simplemente ser tomado en serio para recuperar su vivacidad, su inteligencia y su sensibilidad.

La bipolaridad es un trastorno del adulto y, de ninguna manera, puede atribuirse a un ser en formación. En general, los mal denominados TBPI son manifestaciones de ansiedad, frustración y tristeza típicas de un niño que vive bajo presiones y exigencias desmedidas, expectativas imposibles de alcanzar, cuyos vaivenes anímicos señalan su desorientación y desolación en el mismo mundo deshumanizado que los adultos crean y habitan.

Este modo de diagnosticar no explica el origen de la así llamada “enfermedad” sino sus fases poste riores y se tratan médica o psicológicamente las consecuencias y no sus causas. No poder hacer preguntas, asumir miedos ajenos, tolerar contradicciones y mentiras, soportar el tormento a solas, someterse al silencio por temor a no ser comprendido y, de pronto, explotar de rabia y llanto por la misma impotencia de hallarse en un callejón sin salida. ¿Es necesario medicar a un niño que vive en este clima emocional día tras día y nadie lo advierte? ¿O incluso rotular su último acto de desesperación y rebeldía como un trastorno oposicional y desafiante (TOD)? Todo niño problemático tiene a sus espaldas una historia de daños a su integridad y dignidad que comienza mucho más temprano de que su malestar se manifieste.

No se trata de “reeducar” al niño-problema o de encauzarlo sino de cuidar sus heridas a través de una profunda empatía con su mundo interior, proporcionando la información
correcta para acceder a su verdad y a elaborarla con recursos propios y opciones
más sanas.

Todos los esfuerzos pedagógicos y terapéuticos fracasan si no se aborda su historia
de dolor y si dejamos al niño solo con su experiencia, como sucede cuando se
lo medica o se lo castiga con rótulos invalidantes. Ningún medicamento puede
informar sobre el origen de nuestro conflicto o de nuestra enfermedad; sólo puede
enmascarar y mitigar el dolor por un tiempo.

Detrás de todo síntoma y de cualquier desequilibrio emocional, siempre hay un
niño atemorizado que necesita imperiosamente volver a confiar en los seres que lo rodean. Ese mismo miedo del niño pequeño que no fue escuchado en su momento se manifiesta en el sufrimiento del ahora adulto: en sus síntomas físicos, en sus depresiones o en los tormentosos sentimientos de culpa y, sobre todo, en su incapacidad de comprender y ayudar a los niños de hoy.

1. La Sociedad Argentina de Pediatría informa que en nuestro país el aumento de venta de psicofármacos para niños es muy intenso y se encuentra liderado por el metilfedinato (Ritalina) indicado para el ADHD. Su consumo se quintuplicó entre 1995 y 2010: su suministro pasó de 321.000 a 1.521.000 unidades.

2. El mismo enfoque es el que prevalece en el abordaje de adultos. Un gran número de personas se perciben a sí mismas de igual manera y se atormentan con miedos y culpas cuya raíz permanece oculta.

jueves, 29 de marzo de 2012

Para la OMS, crudívoros y vegetarianos son enfermos mentales

Para la OMS, crudívoros y vegetarianos son enfermos mentales


28/03/2012. Vanguardia México. La Organización Mundial de la Salud publicó una lista de trastornos neurológicos. El tema ha generado gran polémica.


Un comunicado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de generar una polémica en la comunidad vegetariana. A través de un documento, el organismo publicó una lista de trastornos neurológicos y enfermedades mentales, insertando entre ellas a las dietas de alimentos crudos y al vegetarianismo.

Esta lista fue incluida en la bajo el código F63.8. Según recogen hoy muchos medios, esto fue motivado por una “noticia sobre una familia de adictos a comer alimentos crudos de la ciudad española de Málaga, donde los padres llevaron a sus hijos a un estado de coma debido a lo estricto de la dieta”, señala la web española Actualidad.

La OMS no precisa mayores detalles en el documento. Sin embargo, se sabe que desde hace algún tiempo la organización mantiene una preocupación constante por los alimentos crudos y las enfermedades que de ellos derivan.

“El calor es una herramienta de higiene que elimina microorganismos y otros organismos vivos de los alimentos, algunos de ellos capaces de provocar enfermedades. Comer alimentos crudos, es decir, productos de origen animal o vegetal que no se han sometido a procesos culinarios de aplicación de calor, es un factor de riesgo”, comentó la OMS en alguna oportunidad.

El calor intenso destruye la mayoría de formas de vida: parásitos, virus y bacterias sucumben a esta condición extrema. “Hoy en día, la industria alimentaria, cada vez más consciente de las nuevas exigencias de los consumidores, busca tratamientos higienizantes alternativos a los clásicos de esterilización o pasteurización, que no solo garantizan su conservación y salubridad, sino que son más respetuosos con las propiedades sensoriales y nutricionales del alimento”, indicó la web Consumer.

El calor, además, convierte el alimento en más tierno, potencia la digestibilidad y hace sus nutrientes más disponibles al organismo. Se considera crudívora la persona que basa su dieta en alimentos crudos, es decir, sin tratamiento culinario alguno a base de calor.

POLÉMICA

La Asociación Americana de Dietética no está de acuerdo con ese punto de vista. Están convencidos de que la adhesión a una dieta equilibrada tiene efectos beneficiosos para la salud humana y proveen al cuerpo con todos los elementos necesarios.

Asimismo, diversa organizaciones vegetarianas han mostrado su disgusto ante el anuncio de la OMS.

Las Sociedades Vegetarianas de Inglaterra y Estados Unidos consideran que una dieta vegetariana proporciona solo beneficios a nuestro organismo. Una de ellas es la menor incidencia entre los vegetarianos de enfermedades al corazón, así como hipertensión, obesidad, diabetes, cáncer, desórdenes intestinales, piedras en el riñón y en la vesícula e, incluso, osteoporosis.