martes, 17 de mayo de 2011

Hawking: Afterlife a 'fairy story'

Hawking: Afterlife a 'fairy story'.

Published: May 16, 2011. UPI.com

Stephen Hawking and daughter Lucy speak at NASA lecture series in WashingtonCAMBRIDGE, England, May 16 (UPI) -- Stephen Hawking, Britain's most eminent scientist, says a belief in a heaven or an afterlife is a "fairy story" for people afraid of death.

In a rejection of religious comforts, Hawking said there is nothing beyond the moment when the brain dies.
Hawking has suffered since the age of 21 from motor neuron disease, an incurable illness that was expected to kill Hawking within a few years of its symptoms arising.

"I have lived with the prospect of an early death for the last 49 years," Hawking told The Guardian. "I'm not afraid of death, but I'm in no hurry to die. I have so much I want to do first.

"I regard the brain as a computer which will stop working when its components fail. There is no heaven or afterlife for broken down computers; that is a fairy story for people afraid of the dark," he said.

Hawking's latest comments follow those laid out in his 2010 book, "The Grand Design," in which he said there is no need for a creator to explain the existence of the universe.

The book provoked outrage from some religious leaders.

Arvind Gupta: convirtiendo basura en juguetes educativos

En la Conferencia INK, Arvind Gupta comparte sus diseños sencillos y a la vez sorprendentes, para convertir basura en juguetes bien hechos. Los productos además de ser divertidos, pueden ser armados por los mismos chicos, con lo cual aprenden principios básicos de ciencia y diseño.



Arvind Gupta es profesor  Indio de ciencias para niños e inventor de juguetes. Creando juguetes simples a partir de basura y objetos de uso cotidiano, ilustra los principios de la ciencia y diseño. Trabaja en el Centro de Ciencias para Niños en Puni, India.

Es autor de numerosos libros disponibles en inglés, indio y otros dialectos de su país; algunos de ellos son Little Toys, Science from scrap, y Science Skills & Trills: the best os Arvind Gupta. Su libro Low-Cost Equipment for Science and Technology Education se encuentra disponible en formato PDF (descarga) a través de UNESCO. Muchos de sus diseños de juguetes son explicados en videos de un minuto de duración (one-minute films).

lunes, 16 de mayo de 2011

Visitar al psicólogo en Internet


Visitar al psicólogo en Internet

Soledad Gallego-Díaz. lanación.com.ar

Un grupo de profesionales argentinos emplea diversas herramientas de la Red tales como el chat o la videoconferencia para atender a sus pacientes; opiniones varias respecto a la iniciativa

Una cosa es recibir ayuda psicológica por Internet, algo que está más extendido de lo que se puede suponer y que se ofrece desde hace ya bastantes años en la Red, con resultados razonables, y otra, someterse a un proceso completo de psicoanálisis vía online. Esta última posibilidad se va abriendo camino en medio de una fuerte polémica, entre quienes creen que el contacto vía chat o Skype solo puede ser un apoyo puntual, para momentos en los que el psicoanalizado tiene que viajar o no puede salir de casa, y quienes mantienen que no existe razón para que todo el proceso no se pueda desarrollar sin contacto personal y exclusivamente vía Internet. ¿Acaso los psicoanalizados no se sientan de forma que no vean directamente al analista?
Argentina, un país caracterizado por su gran número de psicólogos y psicoanalistas, y por la enorme variedad de terapias que manejan, es desde hace unos meses el escenario preferente de ese nuevo debate. Hay infinidad de páginas web en las que psicólogos acreditados, prácticamente de todos los puntos del mundo, ofrecen sus servicios online.
Parece evidente que, en algunos casos, Internet presenta ventajas indiscutibles. Por ejemplo, cuando alguien se ve obligado a desplazarse a un país cuya lengua no domina. Gracias a la Web, puede requerir ayuda en su idioma materno. Es una ventaja también en casos de personas que no pueden salir de sus domicilios, por enfermedad, fobias o impedimentos físicos graves, o para quienes tienen horarios difíciles de trabajo. Incluso, simplemente, para quienes no se sienten con ánimo para solicitar ayudar en persona y prefieren conservar el anonimato.
La mayoría de los grupos profesionales especializados en psicología online ofrecen terapias relacionadas con ansiedad, problemas familiares, relaciones sexuales y sentimentales, abuso de drogas y alcohol, desórdenes alimenticios, fobias, estrés, situaciones traumáticas y duelo.
En términos generales, la primera consulta (incluso la segunda, en ocasiones) es gratuita y posteriormente se pasa a pagar una tarifa determinada. En Europa, suele oscilar en torno a los 50-70 euros por sesión o consulta. En Argentina, donde una sesión presencial con el psicólogo ronda los 150-200 pesos (entre 30 y 40 euros), las consultas vía web son razonablemente más baratas.
Por primera vez, se va a poner en marcha, también en Argentina, un experimento de terapia de grupo vía chat, en el que van a participar, durante seis meses, ocho voluntarios. El proyecto, dirigido por Adriana Zadunaisky y Carlos Pachuk, pretende comprobar si través de la web, con videoconferencias y chats, es posible crear una intimidad parecida a la que se consigue en sesiones grupales presenciales.
"Todo eso es razonable, pero el psicoanálisis es otra cosa y exige la presencia del cuerpo del otro, la presencia física", mantiene Jorge Añón, de la Asociación de Psicólogos de la Ciudad de Buenos Aires. Añón no cree posible desarrollar un proceso de psicoanálisis exclusivamente a través de un chat o de un videoconferencia. Él niega que el clásico diván equivalga ya, de alguna forma, a una ausencia directa del analista. Primero, porque existen muchas maneras de realizar el psicoanálisis, con diván o sin él. "Y segundo", añade, "porque no es lo mismo no estar viendo al analista, no mirarle, que saber que no esta ahí. Precisamente, el psicoanálisis requiere esa presencia física, sustraída o no a la vista, pero imprescindible para que se genere esa relación o vínculo transferencial clásica del psicoanálisis".
Añón no quiere descalificar el trabajo de sus colegas online pero insiste en que un psicoanalista que trabaje con chat o skype se perdería muchas cosas. "Es imprescindible la tensión que se genera en esa relación terapéutica. Se trata, precisamente, de crear una atmósfera artificial de relación que ayude al paciente a conocer su inconsciente. No se trata de curar nada, sino que la cura es una consecuencia derivada del conocimiento del uno mismo", precisa.
Diana Sahovaler, que prepara en la actualidad un libro sobre psicoanálisis y realidad virtual, piensa de otra forma. "Yo empecé a atender a alguien que no podía acudir a mi consulta y comprobé que el proceso era francamente positivo", explica. "Yo les pido que escriban con libertad y que no borren nada. Si quieren cambiar o decir otra cosa, que simplemente lo añadan. Lo importante es que se respete la regla de la asociación libre".
Según Sahovaler, el vínculo de transferencia entre el paciente y el analista se mantiene sin problemas vía Internet: "No es lo mismo hablar que escribir, por supuesto, pero lo que le interesa al analista es el discurso del paciente, la apertura de su inconsciente y eso se respeta con el psicoanálisis online". Sahovaler mantiene que el psicoanálisis tiene que estar abierto a las nuevas tecnologías y aceptar que Internet es, precisamente, un mecanismo que favorece extraordinariamente el intercambio y la comunicación. "¿La privacidad? Por supuesto, hay que garantizar la privacidad entre el analista y su paciente, igual que garantizar la ética profesional. Pero las dos cosas se pueden lograr en la web".

La Galaxia Internet - Manuel Castells

La Galaxia Internet - Manuel Castells.
El libro comienza con la sucinta historia de los grandes cerebros que construyeron la red, poniendo de relieve la extraordinaria cooperación altruista entre tecno-élites y hackers que la hizo posible, y su naturaleza democrática y abierta. Recoge después una gran cantidad de datos hereogéneos a los que consigue dan orden y sentido. Castells intenta analizar elpresente y señalar tendencias y proyecciones siempre con cuidado para no entrar en hacer futurología. estas tendencias indican que para el año 2005 los usuarios serán cerca de 1.000 millones, que quien no esté en la res estará excluido de las posibilidades de progreso, que la calidad de acceso a Internet separará más las zonas ricas de las pobres, pero sobre todo que la gran separación se producirá entre quienen puedan saber leer esa información, asimilarla y convertirla en algo práctico y útil, y quienes no.
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martes, 10 de mayo de 2011

Sharismo: una revolución de la mente - Isaac Mao

Sharismo: una revolución de la mente  Isaac Mao.
Traducción: Emilio Quintana.
Grupo Nodosele.
Isaac Mao (毛向輝) es empresario y blogger de la República Popular de China. Co-fundador de CNBlog.org, director de la Social Brain Foundation y vicepresidente de United Capital Investment Group.

Con la Gente de la World Wide Web comunicando de forma más total y libre en la nueva red (“social media”), a la vez que congregándose en un boom de contenido 2.0, se hace necesario estudiar más de cerca la dinámica interna de una explosión tan creativa. ¿Qué es lo que motiva a los que participan en este movimiento y qué futuro quieren crear? Hay un hecho clave: los que comparten están acumulando capital social y una superabundancia de respeto por parte de la comunidad.
El factor clave que motiva la nueva red, y el núcleo espiritual de la Web 2.0, reside en un cambio en la forma de pensar que llamamos sharismo. El sharismo propone una reorientación de los valores personales. Lo vemos en el Contenido Generado por el Usuario. Es la promesa de Creative Commons. Está en los planes de las iniciativas culturales orientadas al futuro. El sharismo es también una práctica mental que cualquiera puede probar, una actitud socio-psicológica que busca transformar un mundo amplio y aislado en un Cerebro Social super-inteligente.

sábado, 7 de mayo de 2011

Ben X: película online (autismo y bullying)

BEN X: PELÍCULA ONLINE - AUTISMO Y BULLYING
Ben X es una película belga del año 2007 que trata sobre un chico con autismo que se sumerge dentro del fantástico mundo del MMORPG Archlord para escapar del acoso. El título de la película hace referencia a la versión holandesa de la frase "(ik) ben niks", que significa en español "(yo) no soy nada". 

La película ganó tres premios en la 31ª Montreal World Film Festival: la Prix du Public para la película más popular, y la Ecumenical Jury Prize por su exploración en los valores éticos y sociales. Está basada en la novela Nothing was all he said (Nada fue todo lo que dijo) por Nic Balthazar, quien de hecho dirigió la película. La novela fue inspirada por la historia real de un chico con autismo que se suicidó debido al bullying que sufría con sus compañeros de clase. 

La película fue la entrada belga para los Premios de la Academia 2007 en la categoría Mejor Película Extranjera pero falló al recibir la nominación. 
PRESIONAR FULLSCREEN MODE



Link directo: http://www.megavideo.com/?v=A5QX3ZZP

viernes, 6 de mayo de 2011

Your Brain on bin Laden: Why Vengeance Is So Sweet

Your Brain on bin Laden: Why Vengeance Is So Sweet
By MAIA SZALAVITZ Tuesday, May 3, 2011. Time Healthland

Schadenfreude — joy in another's suffering or death — is a vicious pleasure. But it's far less guilt-inducing when the victim is an enemy like Osama bin Laden, who has gotten his just deserts. Does that make it all right?


As I've noted here earlier, there are good evolutionary reasons for the human taste for vengeance: oddly enough, our best qualities, such as altruism and cooperation, probably could not have survived in nature without the existence of revenge — a way to detect and punish the members of the group who either don't pitch in or actively cause harm.


The act of penalizing rule-violators — anyone from the slow walker on a New York City sidewalk to the leader of the terrorist group behind the 9/11 attacks — has been labeled "altruistic punishment," by researchers. It's "altruistic" in that the person doing the punishment takes on the risks of enforcement himself, while the benefits go to society as a whole.
Of course, the Navy Seals who killed bin Laden were acting in service of their country, not as vigilantes. But the very existence of vigilantism speaks to the strong human desire to make the bad guys pay, even at great personal cost. Immediately after 9/11, a not-insignificant number of Americans responded by saying they would happily pay money for the chance to kill bin Laden themselves. And many young men and women joined the armed forces after the 2001 attacks, knowing well that they could wind up sacrificing their lives to protect their country.


Brain-imaging research shows that when engaging in altruistic punishment — for example, paying money to make sure someone who has not been fair to you in a game gets no cash — the pleasure regions of the brain light up.

So why would we be wired to perceive the punishment of rule-violators as rewarding? Researchers have tried to understand the evolution of altruistic punishment in the context of cooperative behavior. A theoretical situation called the "Prisoner's Dilemma" turns out to shed a lot of light on the problem. In this scenario, two criminals have been arrested. If both refuse to snitch, they will each get only six months in jail because the police won't have evidence to support a heavy charge. But the first person to rat out his partner in crime for a serious offense goes free while the other guy gets 10 years. If they both confess simultaneously, they'll each get five years. (The sentence lengths involved in the situation can vary to test different mathematical outcomes, but the overall principle remains the same.)


In one such study, recently conducted at University College London, scientists found that when people witnessed the snitches receiving painful electric shocks — even though the study volunteers weren't the ones meting out the justice themselves — the pleasure regions of their brains were activated (but only in men).

When considering society on the whole, however, it gets much more interesting when you run this game repeatedly, trying to determine whether self-interest or honor among thieves is a better strategy. As Jonah Lehrer describes it in a recent Wired blog post:

When the game is simulated for thousands of sequential rounds, it turns out that the most effective basic strategy is an approach known as "tit for tat." The rules of tit for tat are incredibly simple: unless provoked, the prisoners will cooperate (and not confess). However, once they are provoked, they will seek out revenge, Old Testament style. This helps ensure that defection is discouraged, that people know their cheating has consequences. And this is why the brain, at least in young men, takes so much delight in the pain of bad people. An eye for an eye feels great.

What this means, in evolutionary terms, is that cooperative creatures can survive and beat out selfish ones — but only if the cooperative ones have some way of punishing selfishness.

But it turns out that there's an even more successful strategy than "tit for tat," known as "generous tit for tat." The generous version responds to noncooperation with the same — but if the other person starts to cooperate again, so does it. This strategy adheres to the "give the other guy a break" school of thought, by not always punishing defection.

Generous tit for tat may be more relevant to human behavior than the straightforward version — most of our disputes do not descend into Hatfield and McCoy revenge cycles, thankfully.

And as we consider bin Laden's fate, we should not forget the need to temper our exuberance over justice with feelings of mercy. Bin Laden may not deserve any kindness — but the rest of humanity requires it.