martes, 6 de marzo de 2012

Socialización del café y Psicología Positiva


Socialización del café y Psicología Positiva

Por B. Fernández en TeInvitoUnCafé.
Hace más de 450 años que el café se ha utilizado socialmente en reuniones de ocio, desde los “kaveh kanes” árabes en los que el café era la excusa para compartir partidas de backgamon o ajedrez, sacar a relucir leyendas o chismes y/o disfrutar de actuaciones musicales y de danza.
Sin olvidar los famosos cafés parisinos, centro de la revolución intelectual de la ilustración, que fueron el lugar clave de encuentro de artistas, filósofos y pensadores del momento; nombres como Boileau, Lafontaine, Moliére, Voltaire, Rousseau y los enciclopedistas Denis Diderot y Jean d´Alembert de los que nace la idea de la Cyclopaedia (Enciclopedismo) en el famoso café “Le procope”.

Durante siglos se estudió la conducta del ser humano, y hasta que se descubre que intervienen factores biológicos, tales como el receptor del placer los psicólogos no tratan de explicar el placer asociado a la recompensa.

El sistema humano de recompensas responde a la ingestión de cafeína, en el momento de tomar un café, sustancia activa que produce un efecto estimulante del sistema cardiovascular y nervioso, aumentando la agilidad mental y reduciendo con ello la fatiga, permite aumentar la capacidad de trabajo y la concentración; ayudando además a mejorar el rendimiento deportivo.

El efecto de la cafeína en el sistema de recompensas humanas del organismo junto a las satisfacciones sensoriales de verlo, olerlo y saborearlo hace que la experiencia de tomar café genere más placer que la suma de sus elementos de forma independiente.

A esto además debemos sumar las expectativas generadas a priori antes de tomar un café, lo que propicia una situación de relajación para la que hay una predisposición que hemos generado con anterioridad y al hecho de compartir un momento en situación relajada con amigos o compañeros.

Por último debemos tener en cuenta efecto positivo que tiene la cafeína sobre el estado de ánimo de la persona, lo que produce una sensación de placer y satisfacción personal, la cuál se ve reflejada en la calidad de vida y como consecuencia disminuye la apreciación de presión a la que nos encontramos sometidos, comenzando así un círculo de lo que se denomina psicología positiva.

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