domingo, 20 de mayo de 2012

Insomnio, producto de malos hábitos alimenticios y mala higiene del sueño.


Ingerir alimentos en  abundancia por las noches, además de que propicia sobrepeso y obesidad, interfiere con una buena calidad de sueño, señalaron académicos de los Departamentos de Salud y Psicología de la Universidad Iberoamericana

De acuerdo con investigaciones de la Clínica del Sueño del Instituto Nacional de Psiquiatría "Ramón de la Fuente", 30 por ciento de los mexicanos padece insomnio. Una de las principales causas de éste es el ritmo acelerado de la vida que tiene la sociedad actual y los malos hábitos alimenticios.

El insomnio tiene múltiples causas, en algunos pacientes se relaciona por comer demasiado, acción que interfiere con una buena calidad de sueño porque se dificulta la digestión debido a la enorme carga de alimentos que debe procesar el organismo en una etapa del día que es para el reposo, precisó Alicia Parra Carriedo, coordinadora de la Clínica de Nutrición de esta casa de estudios.

A las personas que tienen insomnio les da mucho apetito y esto se relaciona con la ghrelina, una hormona que se secreta en el estómago que favorece la regulación del metabolismo energético. “Cuando las personas están despiertas, la ghrelina se secreta en mayores cantidades, es una hormona que produce apetito. Cuando las personas sufren de insomnio, la ghrelina se secreta y despierta el apetito por las noches”, subrayó.

Para no tener el proceso digestivo activo en el momento en que las personas van a dormir, recomendó tomar la cena “lo más temprano posible” para que puedan tener tiempo de realizar alguna actividad física como caminar antes de dormir, expresó.

Pacientes con sobrepeso y obesidad tienen el hábito de comer cuantiosamente en la noche, muchos de ellos sufren insomnio, “una de las recomendaciones cuando los pacientes sufren dispepsia o dificultades con la digestión es comer y salir a caminar”, apuntó.

El insomnio por estar emparentado con el estrés y el trastorno de ansiedad, provoca que las personas no ingieran alimentos en todo el día y al llegar en la noche a sus casas toman una cena cuantiosa, se recompensan comiendo grandes cantidades de alimentos o comen compulsivamente por el estrés acumulado del día y fomentan el insomnio.

Acotó que las nutriólogas de la Ibero como parte de sus actividades educativas y de atención a pacientes recomiendan que la cena sea el alimento más ligero del día: una ensalada, un cereal con leche ligera o descremada.

"Buscamos que las personas no omitan el desayuno, que lo hagan tomando en cuenta las verduras y frutas combinadas con cereales, leguminosas y alimentos de origen animal porque el desayuno aporta energía al organismo para que responda a todas las actividades del día", reiteró.

Por otro lado, el investigador del Departamento de Psicología, Óscar Galicia, afirmó que el sueño es vital y que el insomnio es un síntoma de otros trastornos como los malos hábitos alimenticios, el estrés, la ansiedad y la mala higiene de sueño.

Expuso que el insomnio no se define por el tiempo que las personas duermen, sino por la satisfacción que deja el sueño. “Las personas por dormir 10 horas no significa que duerman bien, si amanecen perezosos o cansados, significa que hay un problema”, dependiendo de la causa se corrige el sueño o los patrones alterados de conducta, afirmó.

La mala higiene del sueño se refiere a que el sujeto hace cosas incompatibles con el estado de sueño como hacer ejercicio pesado por las  noches, realizar actividades emocionantes, ingerir muchos alimentos, incluso tener sexo o ver la tele, estas acciones interrumpen el ciclo o la vigilia, enunció.

“Si pensamos que vamos a vivir 60 años, 20 de esos años la pasaremos dormidos y ocho de ellos soñando, desde la perspectiva de las neurociencias aún no sabemos para qué sirve el sueño, aunque el psicoanálisis lo tenga resuelto, lo único que sabemos es que si una persona no duerme, se muere”, explicó.

Fuente: Universidad Iberoamericana.
Universia México, Mayo 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada