lunes, 16 de abril de 2012

Decisiones sobre Políticas Farmacéuticas ya no se tomarán en Chile debido al TPP.


TPP: Negociaciones a espaldas de la sociedad civil.

Las grandes decisiones sobre Políticas Farmacéuticas ya no se tomarán en Chile debido al TPP.


Por Jose Luis Cárdenas T. Abogado de la Universidad de Chile. LL.M y PhD. Freiburg, Alemania. Profesor de Derecho Constitucional Económico U. de Chile. Director de Asuntos Regulatorios del Laboratorio Chile.
Poco se conoce desde la sociedad civil de las negociaciones que se están llevando a cabo en el marco del TPP (Trans-Pacific Partnership), negociaciones confidenciales, relacionadas con figuras de promoción del libre comercio y claúsulas de  protección a la propiedad intelectual, entre otros asuntos, que de una u otra forma influirán en el acceso a medicamentos por parte de la población chilena. Por otra parte, sentará las bases de nuevas medidas que afectarán a la industria nacional de medicamentos genéricos y similares como asimismo la de cosméticos.
Un tema del cual es necesario comenzar a informarse en conjunto con exigir una mayor transparencia que permita conocer el verdadero alcance de estas negociaciones, para permitir el  adecuado dimensionamiento de los efectos que tendrá este acuerdo para nuestro país. Como CEPFAR hemos considerado pertinente el poder difundir opiniones provenientes de diversos actores, como forma de fomentar el debate que nos dé mayores herramientas para la generación de politicas farmacéuticas nacionales.
Chile es actualmente parte negociante del Trans-Pacific Partnership (TPP) junto a ocho países más, dentro de los cuales se cuenta Australia, Brunei, EE.UU., Nueva Zelanda, Malasia, Singapur y Perú, todos del área Asia-Pacífico.
EE.UU. ha declarado que este tratado multilateral de libre comercio, debe sentar los nuevos estándares para futuros tratados, mediante la regulación de diversas materias que tiendan a incentivar el flujo comercial entre los Estados parte.
El TPP, a diferencia del normal de los TLCs se negocia bajo acuerdo de confidencialidad, por lo que la sociedad civil no puede acceder a las materias ni menos a los textos que se están negociando. Ello ha generado un gran manto de duda en torno a su alcance. Muchas de las materias que han trascendido, son normalmente parte de aquellas discutidas transparentemente en el seno del Congreso. Por ello, la forma de negociar el TPP erosiona en forma importante el sistema democrático representativo.
Ahora, no sólo se han filtrado los textos del capítulo sobre propiedad intelectual, que trae exigencias absolutamente irracionales con un alto impacto en términos de acceso, sino que otros capítulos que también afectarán en el mismo sentido.
A este respecto cabe destacar los capítulos denominados de Coherencia Regulatoria (Regulatory Coherence) y el de Productos Farmacéuticos y Cosméticos (Pharmaceutical y Cosmetic Products), todos los cuales apuntan a la armonización de las regulaciones farmacéuticas entre los Estados parte del TPP.
Si bien la armonización de regulaciones farmacéuticas es un objetivo deseable, dado que tiende a incentivar el comercio transfronterizo de medicamentos, generando – al menos en teoría – mayor competencia y menores precios; la dirección y velocidad de dicha armonización es clave.
Mayores estándares regulatorios en términos de calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos no son neutros desde el punto de vista del costo de éstos. Si queremos avanzar como sociedad en ese sentido, debemos entender que ellos elevarán los precios, afectando eventualmente el acceso. Por ello, pareciera coherente que los países vayan incorporando mayores estándares regulatorios en la medida que el crecimiento económico permita pagar estos mayores precios, sin afectar el acceso.
Dicha decisión debe ser soberana de cada país, de acuerdo a su grado de desarrollo, de manera de maximizar el bienestar. Precisamente ello es lo que se verá afectado por el TPP, por medio de los referidos capítulos: Las decisiones más relevantes en materia farmacéuticas serán, en gran medida, impuestas desde afuera, no precisamente considerando las necesidades y situaciones de los países en vías de desarrollo, lo que tendrá impacto en términos de acceso a medicamentos.
¿Es ello deseable para nuestro país? Evidentemente que no, a menos que existe una discusión abierta y transparente acerca de los pros y contras de este modelo.

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