jueves, 17 de marzo de 2011

El libro abierto de la Informática Educativa: Lecciones y desafíos de la Red Enlaces.

El libro abierto de la Informática Educativa: Lecciones y desafíos de la Red Enlaces.
Chile. Ministerio de Educación.


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Difícilmente existe un objeto que encarne mejor el actual contexto globalizado, interconectado y de inmediatez en las comunicaciones, que un celular de última generación. Este dispositivo no sólo permite realizar llamadas, sino que también posibilita conectarse a internet, participar de la creciente web 2.0 en sitios como Facebook o Twitter y utilizar un sinnúmero de otras prestaciones en cualquier momento y lugar. El mundo ha cambiado en forma vertiginosa en los últimos 25 años y la ubicuidad que permite el celular no es más que un ejemplo de entre otras muchas de las llamadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
Las TIC, precisamente, son un elemento fundamental de la nueva sociedad. Han permeado prácticamente todos los ámbitos del quehacer humano, y han generado grandes cambios en muchos de ellos (el mercado de la música, la banca, la medicina, la entretención y las comunicaciones). Los sistemas educativos, que solían quedar rezagados a las transformaciones tecnológicas y socioculturales, han intentado responder a los cambios con un doble objetivo: adaptarse al nuevo escenario y aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías en áreas tales como el aprendizaje, la gestión y la formación docente.
El desafío al cual se enfrentan los sistemas educativos es enorme: se 
trata de aprovechar las nuevas herramientas que tienen a su disposición, pero, al mismo tiempo y más profundamente, de responder a la pregunta sobre el conocimiento y el aprendizaje necesarios y deseables en el mundo de hoy. La educación comienza a ser depositaria de nuevas expectativas y demandas, sus actores movilizan sus identidades y prácticas; el sistema cruje con el movimiento, las tensiones y rupturas de un proceso de cambio de enorme envergadura. Para enfrentar este reto, los países han implementado, desde hace dos o tres décadas, políticas, programas y acciones que han devenido en la hoy llamada informática educativa. La pregunta de fondo que surge del proceso de incorporar las TIC a la educación es ¿cómo formar, educar, enseñar y aprender para un mundo donde la información es un elemento central de la productividad, donde el alcance de las acciones y por cierto la responsabilidad sobre ellas es global, donde la experiencia subjetiva está crecientemente poblada de tecnología, y donde las oportunidades individuales y colectivas se juegan en buena medida en las redes a las que se accede?
Chile respondió muy temprano a estos desafíos por medio de la creación de la Red Enlaces, la iniciativa más importante del sistema escolar chileno en este ámbito. Se trata de una experiencia con alta visibilidad internacional, gran legitimidad pública y un enorme stock de conocimiento y experiencia. A 17 años de informática educativa en el país, Enlaces es hoy una red de instituciones públicas, privadas y universidades, que se organiza en torno al Centro de Educación y Tecnología, la unidad especializada del Ministerio de Educación chileno. En estos años, ha instalado miles de computadores en las escuelas; ha capacitado a muchísimos profesores; ha diseñado modelos de uso educativo de las TIC, ha provisto la oportunidad para que alumnos y alumnas y en muchos casos sus familias y comunidades escolares tengan la experiencia de usar un computador, de navegar en internet y de aprovechar las ventajas de estas tecnologías en su experiencia escolar, sus proyectos futuros y, a fin de cuentas, para mejorar su calidad de vida.
Paradojalmente, a pesar de la envergadura de lo realizado y del alcance de los desafíos, casi no existen libros que condensen la experiencia acumulada en estos años bajo el alero de Enlaces, ni que permitan proyectar al futuro el trabajo realizado. Dar cuenta de esa experiencia a partir del análisis y la reflexión de sus propios actores es el foco del presente libro. Los distintos artículos trazan un camino que es común, a pesar de que se detienen en diversos aspectos de la experiencia de Enlaces. Por medio de ellos, se ha buscado describir lo realizado, pero sobre todo analizar los procesos más profundos, las tensiones que se producen en el sistema y en la cultura escolar, así como también aprender de las lecciones de estos años, e identificar los desafíos y tareas pendientes.
El texto se organiza según las dimensiones más importantes de la experiencia de Enlaces. La primera parte está dedicada a la experiencia de Enlaces como política pública, analizando su relación con la reforma y con los cambios mayores que el sistema educativo chileno ha experimentado en las últimas dos décadas. El artículo de Cristián Bellei profundiza e interpreta los procesos de cambio de la política educativa chilena, bajo el argumento que se trata de un período de alta complejidad dado el esfuerzo del Estado por redefinir su rol e incrementar su influencia en un campo fuertemente regido por el mercado. El conjunto de la política se diseña e implementa a lo largo del período orientado por el esfuerzo de mejorar la calidad y equidad de la educación, lo que incluye abordar aquello que pasa en la sala de clases. Los resultados obtenidos muestran, según Bellei, un estancamiento en la mejora de los aprendizajes, que devino luego en una “crisis de impacto”, a partir de la cual se genera la propuesta de nueva arquitectura para el sistema educativo. Algunas de las preguntas que el autor discute se retoman a lo largo del libro: ¿pueden las pruebas estandarizadas disponibles actualmente medir el impacto de las TIC en el aprendizaje? ¿es ese aprendizaje medido el deseable y esperable para el Chile del siglo XXI?
El artículo de Pablo Toro describe la historia de Enlaces y su evolución a lo largo de los 17 años que van desde su nacimiento hasta el surgimiento del Plan de Tecnologías para una Educación de Calidad, inversión que en el cuatrienio 2007-2010 equivale a prácticamente todo el presupuesto del programa de los años anteriores. El recorrido que realiza Toro se inicia con la imagen romántica de un Enlaces surgido en un mundo sin internet, donde la conexión entre las escuelas se realiza por medio de un software “hecho en casa”, llamado “La Plaza”. Este período tuvo un fuerte contenido épico, coherente con los primeros años de retorno a la democracia.
La segunda etapa de Enlaces, a decir de Toro, estuvo fuertemente marcada por la irrupción de internet en la sociedad, así como también por la instauración de la Reforma Educacional. La demanda por mayor cobertura y mayores servicios decantó en el nacimiento de la Red de Asistencia Técnica de Enlaces (RATE), parte sustancial en el devenir del programa. El último periodo analizado por Toro se destaca por el constante apoyo que el programa ha recibido desde el mundo político y académico, así como por el progresivo giro hacia un trabajo más intenso en el uso pedagógico de las TIC.
El artículo de Ignacio Jara se preocupa del diseño de la política pública de informática educativa, destacando los elementos a considerar y los aspectos en los que corresponde centrar su desarrollo. Entre estos, Jara releva la importancia del diálogo que debe existir entre las políticas educacionales y la estrategia de desarrollo del país con el fin de hacer converger las necesidades nacionales y las oportunidades que ofrecen las TIC. La construcción de una política pública de informática educativa debe, además, incorporar activamente a docentes y estudiantes, generando una visión comprehensiva de los fenómenos presentes en la escuela para que las estrategias tengan éxito. Para complementar su discusión, Jara hace una revisión de diversas acciones en informática educativa que se han llevado a cabo en Latinoamérica.
La primera sección se cierra con el artículo de Gustavo Iaies, quien propone una mirada crítica sobre la relación entre el marco de política pública general y los programas y políticas especializadas en informática educativa, tales como Enlaces. Uno de los hilos conductores de su texto es que el modo de relación predominante de los programas y políticas especializadas ha tendido a prescindir de los canales institucionales de la política pública, lo que ha significado ventajas pero también dificultades en el proceso. El texto de Bellei coincide en que este factor limitó la efectividad de la política educativa general y, por tanto, debe ser un tema importante en el desarrollo de Enlaces en los próximos años.
La segunda sección se ocupa de analizar Enlaces desde la experiencia de sus actores más importantes: estudiantes, docentes e instituciones formadoras de profesionales de la educación. En primer lugar, Daniel Contreras revisa la experiencia escolar de los alumnos y su relación con la tecnología. Su capítulo se hace cargo de la discusión actual acerca de la existencia de los llamados “nativos digitales”: alumnos hipertecnologizados que tienen una relación natural con las TIC y que ponen en jaque las tradicionales forma de aprender. Ante este escenario, dice Contreras, el sistema educativo debe responder acogiendo lo que hoy son sus alumnos e interpelándose respecto de la pertinencia de sus propósitos, contenidos y prácticas. Contreras adelanta algunas pistas para lograr esto. La escuela debe incorporar a los “nativos” en tanto “aprendices del nuevo milenio” para usar una expresión en boga, al tiempo que debe hacerse cargo de nuevas habilidades, las del siglo XXI.
Los profesores juegan un rol central en esta tarea. Marcela Román propone una tipología para describir y analizar las prácticas docentes con uso de TIC, lo que es un esfuerzo especialmente iluminador para comprender lo que ocurre allí donde se juega el aprendizaje. El texto plantea que no es el acceso ni la disponibilidad, sino la forma y la finalidad de uso de las tecnologías las que pueden promover aprendizajes de calidad. La finalidad da cuenta del sentido, estructura y orientación que el profesor asigna al trabajo con TIC en la sala de clases. La forma de uso da cuenta del tipo de participación de los alumnos en el trabajo, de la relación entre esta actividad y las finalidades de aprendizaje y de las oportunidades que los alumnos tienen para conducir su propio aprendizaje.
Esta visión, sin embargo, debe ser inculcada desde la formación profesional. El capítulo de José Garrido, Jaime Rodríguez y Juan Silva se centra en las instituciones formadoras de docentes, particularmente en el rol que éstas deben jugar y en los esfuerzos que se deben realizar para poder incorporar las tecnologías a la formación inicial. Los autores concuerdan que los profesores son centrales para producir la innovación en el aula, por lo que su formación profesional debiese asegurar que cumplan ciertos estándares en materia de uso de tecnologías. En el caso chileno, los autores revisan la estrategia y los estándares que han sido generados bajo el alero de Enlaces, y que buscan promover la inclusión de TIC en la formación inicial.
La tercera sección se ocupa de estudiar los resultados e impactos de Enlaces, así como también de analizar las condiciones a partir de las cuales éstos se pueden apreciar.
En su capítulo, Fidel Oteiza y Hernán Miranda proponen un foco para el análisis de los resultados e impacto de las TIC en educación. Los autores descartan la pregunta por la efectividad de la tecnología para mejorar los aprendizajes, proponiendo en su lugar la pregunta sobre cómo utilizar las tecnologías para apoyar el aprendizaje y cuáles son las condiciones y factores que permiten esto. Las respuestas que proponen transitan más bien por una concepción donde la tecnología provoca, induce, pero no determina ni el uso ni los impactos en educación. La contribución de la tecnología depende de lo que se haga con ella. En el texto, la tecnología aparece como una aproximación a una máquina universal, transmitiendo valores y concepciones de quienes la diseñan y desarrollan y cuyos usos e impacto depende del modelo pedagógico dentro del cual se integra. Para que las soluciones educativas que integran las TIC puedan apoyar el aprendizaje, los autores analizan condiciones y factores tales como la política educativa, la infraestructura, el conocimiento acumulado y su distribución en el campo educativo, el currículo, la gestión escolar y las prácticas docentes.
El capítulo de Gonzalo Donoso revisa la evolución de las cifras “duras” de Enlaces como política pública, destacando el aumento sostenido que el programa ha experimentado desde su creación en términos presupuestarios, y el consiguiente crecimiento en la oferta del mismo en infraestructura, conectividad y capacitación, entre otros aspectos. El capítulo presta especial atención a los años recientes de Enlaces, destacando los excelentes resultados que el mismo ha logrado en cobertura, capacitación y entrega de equipamiento a los colegios.
Cierra esta sección el capítulo de Juan Enrique Hinostroza y Christian Labbé. A partir de varios estudios y evaluaciones, los autores discuten la evidencia nacional e internacional sobre el impacto de las TIC en educación, despejando algunas implicancias para el diseño de política pública en informática educativa. El análisis desarrollado en este capítulo identifica distintos ámbitos y tipos de impacto descritos por la literatura, y discute las dificultades teóricas y metodológicas que implican los estudios realizados. Con todo, y a pesar de la complejidad y dificultades de la investigación en esta área, los autores plantean la importancia de estudios tales como SITES, en tanto nutren a Enlaces de información para el diseño, implementación y evaluación de su política. Finalmente, los autores discuten las lecciones que se desprenden de este ejercicio de diseño, investigación y evaluación de la política pública en educación y TIC.
La sección de cierre sistematiza algunos de los focos más importantes que se desprenden de la discusión del libro y que debe tener en cuenta la política en informática educativa durante los próximos años. El capítulo desarrollado por Didier de Saint Pierre describe lo que debe ser Enlaces en el próximo cuatrienio, con especial atención a sus líneas de acción, las que van desde la provisión de equipamiento y conectividad, a la realización de estudios que permitan avanzar en una política basada en evidencia, pasando por el desarrollo de recursos educativos digitales, la capacitación de docentes y el impulso de un uso pedagógico de las TIC.
De este modo, el Libro Abierto de la Informática Educativa intenta dar cuenta de un largo periodo en la historia de la política nacional en informática educativa, recogiendo la experiencia de estos años y proyectándola hacia el futuro. La invitación al lector es a recorrer el texto en esta doble clave: Enlaces como producto de una época y como proyecto de futuro.
Editores:
Alejandro Bilbao y Álvaro Salinas
Autor Institucional:
Chile. Ministerio de Educación.
Lugar de Publicación:
Santiago, Chile.
Fecha de Publicación:
2010
Tipo de Documento:
Monografía
Descripción Física:
224p.
Idioma:
Español
ISBN:
978-956-292-269-2
Contiene:
Introducción
Evolución de las políticas educacionales en Chile (1980-2009)
Enlaces: Contexto, historia y memoria
Políticas de infromática educativa para las escuelas. Elementos claves para su diseño
Las políticas de TIC en las políticas educativas latinoamericanas
¿Nativ@s digitales o aprendices del nuevo milenio? Educación y TIC e la experiencia de los alumnos
Cuatro formas de incorporar las TIC a la enseñanza del aula
Las TIC en la formación inicial docente: una revisión de la experiencia Chilena
Enlaces en el sistema escolar chileno: evolución de sus cifras
Condiciones para el uso educativo de las tecnologías digitales
Impacto de las TIC en educación: Evidencia nacional e internacional
Enlaces al futuro: La política de informática educativa en los próximos años
Bibliografía y fuentes
Glosario.

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