miércoles, 14 de noviembre de 2012

El fútbol bajo la lupa del psicoanálisis

"No te pido 28 pases como el Barcelona, sólo tres pases seguiditos..." Tano Pasman.

La autora analiza el modo en que el hincha expresa en la cancha sus broncas, agresiones y alegrías.
Adriana Guraieb* - diariouno.com.ar - junio 2012.

“Dios es redondo”.
Juan Villoro, escritor mexicano

Se escucha frecuentemente que el fútbol es pasión de multitudes y es propósito de estas líneas reflexionar acerca de la íntima e intensa relación del hincha con la pasión y la multitud.

El fútbol es nuestro deporte nacional por excelencia. Cuando hay partido, la hinchada se prepara con banderas, cantos, bombos, etcétera, todas expresiones del folclore futbolero que expresan el amor del hincha por su equipo, aunque también es cierto que cuando este “amor” es arrasador, puede convertirse en una batalla campal que lleve a extremos peligrosos.

Podemos pensar la pasión como una tendencia muy fuerte que anula la voluntad del apasionado y se siente arrasado por ella, y a diferencia de otros sentimientos como el amor, la simpatía, etcétera, las pasiones son muy difíciles de dominar. Sentimientos tales como el odio, la venganza y el amor pueden tomar características pasionales, y allí la persona pierde autonomía, pierde libertad para pensar y hasta puede tener comportamientos que se oponen a su propia moral.

La palabra pasión viene del latín “passio”, término asociado a la acción de padecer o sufrir. Por lo tanto, cuando hablamos de pasión, hablamos de un sentimiento muy intenso hacia un ideal, una persona o un equipo deportivo.

Dicen las voces populares: “Lleno de pasión, vacío de razón”. Ello significa que tendrá conductas muy entusiastas, frecuentemente incontroladas, con dificultades en planificar, pensar, aceptar, una realidad que contradiga su objetivo pasional, o sea que se produce una ruptura del equilibrio entre el pensar y el sentir y cuando ello sucede la persona lo manifiesta de diferentes modos: el desagrado, la tristeza, el desconsuelo y también, la violencia.

Decíamos también que el fútbol es un fenómeno de masas y esta palabra proviene del latín “massa” que significa “conjunto de gente que por su número puede influir en la marcha de los acontecimientos”.

Múltiples funciones del fútbol
En primer lugar, para el hincha su equipo representa el deseo de jugar al fútbol y de ganar, tener éxito, fama, dinero y poder.

También le da un sentido de pertenencia. Le posibilita una descarga emocional, una catarsis en la cancha como un lugar legalizado naturalizado para expresar broncas, gritos, insultos y todo tipo de manifestación de la frustración del hincha, no sólo por la pérdida de su equipo, sino por otro tipo de resentimientos y broncas personales laborales, y políticas que lo agobian y lo instan a descargar.

Podríamos decir que la cancha es un espacio permitido para que la multitud exprese sus síntomas de malestar psicosocial.

El hincha, al sentirse acompañado por otros que están a su lado, se permite liberarse de situaciones que están reprimidas y por más que sea algo momentáneo e ilusorio, si su equipo gana se siente poderoso y triunfador, y si su equipo pierde, se siente estafado, violentado. Y en esos momentos se ignoran las diferencias: burgueses, operarios, desempleados, ricos y pobres se hermanan en un mismo grito. Es un grito que iguala, que borra las diferencias y lo único que cuenta es la pasión deportiva.


*Miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) y miembro titular en función didáctica en la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)




Otro artículo relacionado: "El fútbol reflexionado y (con)jugado desde el psicoanálisis" de Gibrán Larrauri (2009)

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